1. Relevamiento del espacio
Se toman medidas de ancho, alto y fondo disponible, se anota el tipo de piso y se identifica si hay columnas o desniveles que condicionen el anclaje. También se pesa una muestra de lo que va a ir en cada nivel: cajas de repuestos, bidones, carpetas o herramientas sueltas.
2. Definición de módulos y niveles
Con el relevamiento se elige entre estantería de ángulo ranurado, gavetero de acero o una combinación de ambos. Se fija la cantidad de niveles, la separación entre ellos y si hace falta un banco de taller integrado. Acá se define también el color de la pintura en polvo horneada.
3. Fabricación en planta
La chapa se corta, se plega y se perfora según el plano aprobado. Las columnas se ranuran cada 50 mm para permitir regular la altura de los largueros más adelante. Cada pieza pasa por soldadura de refuerzo en las uniones antes de entrar al horno de pintura.
4. Entrega y armado en destino
Los módulos llegan desarmados y se ensamblan en el lugar con las placas de anclaje al piso. El armado no requiere soldadura en obra: todo va con bulones y encastres. Si el depósito sigue operando, se coordina el montaje por sectores para no frenar la carga y descarga.
5. Ajuste y uso continuo
Después del primer mes se revisa si los niveles quedaron a la altura correcta y si hace falta sumar un módulo de extensión. La modularidad del sistema permite agregar cuerpos o mover largueros sin desarmar todo. Las consultas de mantenimiento se responden por teléfono o correo.